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jueves, 13 de agosto de 2009

Un poco más en torno a la bicicleta fantasma

Quiero creer que ella murió feliz

y que su último recuerdo

de esa bicicleta

no fue el de su cráneo

colapsado contra el asfalto

sino

el de su último vuelo

miércoles, 15 de julio de 2009

Yo también existo y hasta atropello

Hoy fui a recoger a 30/30 al hospital de bicicletas, se veía tan guapa toda engrasada y con sus llantas nuevas, hasta quedó más alta. Luego nos regresamos juntas por vertiz y por división del norte, se siente un miedo rico pedalear por avenidas grandes y transitadas. Hace pocos meses en realidad que soy ciclista, y hoy al volverme a subir (como dicen que hay que hacer) al caballo (30/30 es mi corcel) me acordé de cosas de esta ciudad que creo que solo sabemos los que la recorremos en dos ruedas (como que los peatones son igual de bestias que los conductores).

Se me rompió mi pantalón de mezclilla porque se me olvidó remangarlo y la campana se atoro debajo de la cadena (nunca me había pasado) me engrasé toda tratando de safarlo y por supuesto que ahora tengo otro pantalón que no puedo llevar a una entrevista de trabajo. Y le gríté a una señora sobre Universidad "yo también existo y atropello" porque la señora se quedó ahí parada como esperando a que la atravesara metafisicamente o la saltara a lo bmx o que se yo. Los ciclistas del d.f. somos invisibles, no nos ven ni los que caminan ni los que conducen, sólo nos vemos entre nosotros, y nos hacemos una seña, un guiño, un movimiento de cabeza, un reconocimiento breve de nuestra condición particular. Es cierto. Hoy cuando me subí a mi bicicleta sentí lo que el barbero del demonio cuando vuelve a tomar su colección de navajas "my arm is complete again" :D and so am I.

http://www.mon-velo.blogspot.com/