miércoles, 1 de julio de 2009

E.T. telefono casa, o breve nota a un pobre diablo que amé con locura y luego ya no

Hoy he decidido
que aquella madrugada de las bicicletas
y la enorme luna en avenida tlalpan
fue la última vez que te vi
luego volviste a tu planeta

Años mas tarde supe que moriste
pero no lloré ni un poquito
porque supe que viviste plenamente
y no tenías esa estúpida noción de pertenencía
ni a la gente que te amaba
ni a la vida

4 comentarios:

Anónimo dijo...

esperemos que la luna se vuelva a mostrar benévola contigo iluminando nuevas experiencias memorables.
esperemos que los pobres diablos se conviertan en memorables diablos (ser diablo no es malo, supongo; todo radica en ser un buen diablo).

eso de los planetas es taaaaaaaaaaaaan cierto... esa distancia subjeiva puede ser hiperbólica a veces. es lo lindo de amar con locura.

Bioy.

Eliud Delgado dijo...

El desapego no es tan malo cuando piensas en que es lo único que se le parece a un antídoto, más bien paliativo, a la erosión constante que aunque no quiera una/o es la jodida vida.

Tus fotos me recordaron a Kate Winslet en The Eternal Sunshine of a Spotless Mind

mengana dijo...

ja

I Apply my personality in paste

Diana dijo...

Andas! Esa última frase es lapidaria:

y no tenías esa estúpida noción de pertenencía
ni a la gente que te amaba
ni a la vida

Ahorita se me ocurre a quién dedicarla. abrazo.